2° cuatrimestre TP 3. GOLPES DE ESTADO PARTE 2

Las razones de un golpe de estado 


En el trabajo anterior hemos visto distintos aspectos de los golpes de estado, en este analizaremos los motivos reales de los mismos.

Es necesario, entonces, distinguir lo discursivo de las reales motivaciones de la interrupción de la legítima representación política aclarando lo siguiente: en muchos casos diversos grupos se unen para el golpe de estado pero sus intereses no necesariamente son los mismos.

Analicemos como documento la teoría de Rodolfo Walsh, expuesta en su "Carta abierta de un escritor a la junta militar" que dio a conocer en forma clandestina el 24 de marzo de 1977 a un año del golpe cívico militar. Este sería su ultimo trabajo ya que al día siguiente, el 25 de marzo de 1977, fue secuestrado y asesinado en la ciudad de Buenos Aires.

ACTIVIDAD

Lea la carta y responda

1) ¿Qué elementos característicos de un golpe de estado reconocemos en la carta de Rodolfo Walsh en relación a la libertad de prensa, derechos civiles y derechos políticos?

2) Según Rodolfo Walsh la modificación de la política económica fue el fin último y real del golpe de estado. ¿Quiénes son los beneficiarios de esa política? ¿Qué consecuencia produjo? 


Carta abierta de un escritor a la Junta Militar  (extractos)

El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.

Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.

En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales. Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% y prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.

Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S. Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.

El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".

 

Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022 

Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.

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